Wunyo no nació a la primera. Ni a la segunda. Ni siquiera a la tercera. Antes hubo libretas llenas de nombres tachados, cafés eternos, proyectos que funcionaron “más o menos”, otros que despegaron solos y muchos intentos hechos desde la soledad creativa. Hubo experiencia, sí; hubo intuición, también. Pero sobre todo hubo una sensación persistente: algo faltaba. No era talento, ni trabajo, ni clientes. Faltaba sentido. Faltaba una forma de comunicar que no se sintiera hueca, automática o disfrazada de éxito.
Y entonces ocurrió la alianza. Casi sin planearlo como pasan las cosas importantes se cruzaron un diseñador brillante y un poco loco, obsesionado con las ideas que se ven y recuerdan, y una escritora que se disfraza de periodista, pero que en el fondo ama comunicar desde el ser humano y para los demás.
Él piensa en imágenes, símbolos y marcas que hablan sin gritar. Ella piensa en historias, contexto, palabras que conectan y preguntas incómodas que valen la pena. De ese cruce nació algo distinto: una agencia que entiende que el PR no es mandar correos, sino construir relaciones; que el marketing no es perseguir likes, sino generar confianza; y que la comunicación, cuando se hace bien, puede abrir puertas, tender puentes y cambiar conversaciones.
Durante años nos sostuvimos con proyectos aislados, colaboraciones sueltas, alianzas temporales y clientes que llegaban por recomendación, intuición o pura terquedad. Hoy, en 2026, las runas están claras: este es el momento de despegar. Wunyo Comunicación nace para crecer con estrategia, con datos, con experiencia real en relaciones públicas, medios, campañas, narrativa y marketing con propósito.
Pero no lo hacemos solos. Lo hacemos con nuestros amigos, nuestros aliados comerciales y todas esas marcas que creen que comunicar bien no es una moda, es una responsabilidad. Y sí: esto apenas comienza.

